Lenguaje sencillo, lenguaje claro y lectura fácil: tres formas de hacer la información más accesible

Una comunicación puede ser correcta y, aun así, resultar difícil de entender. Ocurre con frecuencia en cartas administrativas, contratos, instrucciones y otros documentos de uso cotidiano. 

La accesibilidad cognitiva busca que las personas puedan comprender la información y desenvolverse con mayor autonomía. Para mejorar la comprensión de los textos existen distintas herramientas, entre ellas el lenguaje sencillo, el lenguaje claro y la lectura fácil. Aunque están relacionadas, no son lo mismo. 

 

¿Qué diferencia hay entre ellas? 

Lenguaje sencillo 

Consiste en facilitar la comprensión mediante recursos como utilizar palabras habituales, construir frases directas, evitar (o, en su defecto, explicar) las siglas y prescindir de expresiones innecesariamente complejas. Las imágenes y otros apoyos visuales también pueden ayudar. 

El Real Decreto 707/2026 recoge esta modalidad, aunque no establece una norma técnica específica que permita determinar cómo aplicarla o evaluar sus resultados. 

Lenguaje claro 

No se limita a simplificar las palabras: también tiene en cuenta cómo se organiza y presenta la información, qué necesita encontrar la persona que lee y qué debe poder hacer con ella. 

La norma internacional ISO 24495-1, publicada en 2023, establece cuatro principios: que las personas obtengan la información que necesitan, la encuentren, la entiendan y puedan utilizarla. Por tanto, escribir con claridad implica trabajar tanto el contenido como su estructura y utilidad. 

Lectura fácil 

Es una metodología de adaptación de textos dirigida especialmente a personas que tienen dificultades para comprender la información escrita. Puede beneficiar, entre otras, a personas con discapacidad intelectual, dificultades de aprendizaje o un dominio limitado del idioma. 

La adaptación puede afectar al contenido, al vocabulario, a la estructura y al diseño del documento. Además, la metodología exige la participación de personas con dificultades de comprensión lectora para comprobar si el texto se entiende. En España, la norma de referencia es la UNE 153101. 

 

Tres enfoques complementarios 

Las diferencias no están únicamente en la longitud de las frases o en las palabras que se utilizan. El lenguaje sencillo simplifica el texto, el lenguaje claro organiza la información para que resulte útil y comprensible, y la lectura fácil adapta el texto siguiendo una metodología específica y comprueba su comprensión con personas destinatarias. 

 Lenguaje sencilloLenguaje claroLectura fácil
Qué haceFrases directas, palabras habituales y siglas omitidas o explicadasReorganiza el texto para que se encuentre, se entienda y se pueda usarRehace contenido, lenguaje y diseño, y lo prueba con lectores
Para quiénPúblico generalPúblico generalPersonas con dificultades de comprensión lectora
NormaNinguna propiaISO 24495-1UNE 153101
Se compruebaSin método fijadoCon lectores, conviene hacerloCon lectores, forma parte del método

 

Una frase, tres versiones 

El mismo aviso administrativo adaptado mediante lenguaje sencillo, lenguaje claro y lectura fácil. 

VersiónTexto
OriginalConforme a la normativa de procedimiento administrativo, se le requiere para que, en el plazo improrrogable de diez días hábiles contados desde el día siguiente a la recepción de esta notificación, subsane la omisión de la documentación preceptiva detectada en su solicitud de ayuda, con la advertencia de que, de no hacerlo, se le tendrá por desistido de su petición.
Lenguaje sencilloHemos revisado su solicitud de ayuda y falta un documento: [nombre del documento]. Tiene 10 días hábiles para enviarlo. Los días hábiles no incluyen sábados, domingos ni festivos y se cuentan desde el día siguiente a recibir esta comunicación. Si no lo envía, daremos su solicitud por retirada.
Lenguaje claroFalta un documento en su solicitud de ayuda. Envíe [nombre del documento] en un plazo de 10 días hábiles, sin contar sábados, domingos ni festivos, desde el día siguiente a recibir esta comunicación. Puede enviarlo a [canal y dirección]. Si no lo envía, daremos su solicitud por retirada.
Lectura fácilHemos revisado su solicitud de ayuda. 
Falta un documento. 
El documento que falta es [nombre del documento]. 
Usted tiene que enviarlo en 10 días. 
Los sábados, los domingos y los festivos no cuentan. 
Los 10 días empiezan al día siguiente de recibir esta carta. 
Si usted no envía el documento, daremos su solicitud por retirada.

Lenguaje sencillo. La frase original, de 60 palabras, se divide en cuatro frases de entre 6 y 20 palabras. Se sustituyen términos jurídicos como «subsanar», «preceptiva» o «desistido» por expresiones más habituales y se explica qué son los días hábiles. 

Lenguaje claro. Además de simplificar la redacción, se reorganiza la información para indicar primero qué falta y qué debe hacer la persona. También se explica cómo enviar la documentación, un dato que no aparecía en el original. 

Lectura fácil. La información se presenta con una idea por línea y un lenguaje directo. Para completar la adaptación, habría que aplicar criterios específicos de maquetación, como una tipografía sin serifa y un interlineado amplio, y validar el resultado con personas con dificultades de comprensión lectora. 

 

Del lenguaje jurídico al lenguaje cotidiano 

Algunas expresiones habituales en los documentos administrativos pueden dificultar la comprensión. Sustituirlas por alternativas más directas ayuda a que las personas entiendan qué significa el texto y qué deben hacer. 

En el originalUna alternativa más clara
subsanarenviar lo que falta
preceptivaobligatoria
improrrogableque no se puede ampliar
desistidoque ha retirado su solicitud

 

¿Cómo elegir el enfoque adecuado? 

Tres preguntas pueden ayudar a decidir qué tipo de adaptación necesita un texto. 

¿Quién va a leerlo?  

Para comunicaciones dirigidas al público general, el lenguaje sencillo y el lenguaje claro ayudan a facilitar la comprensión. Si el texto se dirige a personas con dificultades de comprensión lectora, puede ser necesario aplicar la metodología de lectura fácil. 

¿Qué consecuencias tiene la información?  

Cuando están en juego plazos, dinero, derechos o cuestiones de salud, es especialmente importante que el mensaje se entienda bien. En estos casos, conviene aplicar como mínimo los principios del lenguaje claro, que además de simplificar las palabras, organiza la información para que las personas puedan encontrar lo que necesitan, comprenderla y saber cómo actuar. 

¿Se puede comprobar con lectores?  

La lectura fácil requiere validar el texto con personas destinatarias, siguiendo su metodología. En el lenguaje claro, se recomienda evaluar los textos con lectores para detectar posibles dificultades de comprensión y mejorar el resultado. El lenguaje sencillo, por su parte, no lleva asociado un método específico de validación. 

 


BIBLIOGRAFÍA 

España. «Real Decreto 707/2026, de 2 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de las condiciones básicas de accesibilidad cognitiva». Boletín Oficial del Estado, núm. 218, 3 de septiembre de 2026, BOE-A-2026-18509. 

International Organization for Standardization. «ISO 24495-1:2023. Plain language. Part 1: Governing principles and guidelines». ISO, 2023. 

AENOR. «UNE 153101:2018 EX. Lectura fácil. Pautas y recomendaciones para la elaboración de documentos». AENOR, 2018.

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